viernes, 6 de abril de 2012

RECUERDOS DE SULLANA 010


Hoy quiero hacer un remembranza de mis primeros años en la ciudad de Sullana.
Tuve la mayor bendición de Dios sin merecerla, la gran suerte y el inmenso honor de tener como madre a la Señora Ida María Ojeda Abad, Marujita. Ella era profesora y me enseñó los grandes valores que me sirvieron para siempre en mi vida y además a leer y escribir antes de asistir al primer colegio. Me han dicho que mi madre se ha muerto y yo no les voy a creer nunca, eso es imposible. Me he portado rebelde al no ponerme luto y nunca he visitado su tumba. Es que mamá no se ha muerto la llevo para siempre en mi corazón. Me he convencido de que ha viajado y que en algún momento la voy a volver a ver. Si no fuera por mi madre no sería lo que soy sobre todo en lo bueno.
Estudié jardín en el "Jardín de la Infancia" de la señorita Santitos Gallo a quien recuerdo gordita, colorada y bonachona. Se robaba la confianza de todos los niños. Transición la hice en el colegio "San Juan" (de la esquina de la avenida Tarapacá con la avenida José de Lama) de un gran profesor el señor Teodoro Uriol Gálvez. Y finalmente recalé en la que sería mi casa por 10 años, mi querido colegio "Santa Rosa" de los hermanos maristas. Inicié mi educación primaria en el año 1966. De los profesores laicos, tengo los mejores recuerdos de Mario Ramírez y de Lino Valdivia. Si no recuerdo mal, Lino al despedirme de la primaria me arengó diciendo : Guerroncito eres de una buena madera como para triunfar . También recuerdo a algunos de mis compañeros de colegio como Carlos Pulache, Miguel Quiñoñes, Jorge Cisneros, Matallana, Anchiluri, Humberto Lozano, Eddy Herrera, Pedro Ortiz, Jorge Devoto,Marco Urbina,León, Fassbender, entre otros. Nosotros estudiábamos en el horario de mañana y tarde. Años después se instalaría el horario corrido.
Diré que he sido tranquilo y me gustó el estudio desde siempre. Me encantaba leer e iba, los sábados, a casas donde alquilaban revistas y me quedaba varias horas leyendo : Valiente, Juan sin miedo, Chanoc, Tawa, Linterna Verde, Superman, Batman, Flash, Santo el enmascarado de plata, Blue demond, Archie, Pato Donald, Mickey, Rico Mac Pato entre otras. Se pagaba por cada revista que leías, y entre los lectores se fraguaron las primeras alianzas estratégicas para ahorrar, sin que se diera cuenta la dueña intercambiábamos las revistas que leíamos y así podíamos leer hasta 5 revistas pagando el precio de una. La señora vendía raspadillas y marcianos que nosotros consumíamos resignadamente como público totalmente cautivo.
Luego me interesó una lectura más seria y me inscribí en la Biblioteca de Sullana que funcionaba en la calle Enrique Palacios. Me gustaba el fútbol pero nunca fui un buen jugador. En mi descargo les contaré que fui asmático desde los siete años de edad y eso limitó mi rendimiento físico, ya que en ese tiempo el tratamiento era muy rudimentario. Aprendí a jugar trompo pero sobretodo a hacer malabares. Aún puedo tomar un trompo al vuelo con la mano y hacerlo bajar por la piola sin que se caiga.
Fuí un excelente jugador, modestia aparte, de bolitas de vidrio y en el barrio era poco menos que invencible. Se jugaba al "ojito" y al "fondo". Mi hermano Frano fue otro excelente jugador, algunas veces definimos la final de un pequeño campeonato entre familia. Jugábamos en la pista cercana a la acera de la sastrería "Julmor". Después de Lima trajeron otro juego con canicas, el "ñoco" que nunca nos gustó.
Nosotros vivíamos en una casa de la calle Lima 584, propiedad del Señor Montero. Mi casa tenía una salita de 3 por 3 metros. luego se bajaba al comedor de un área similar. Al lado derecho del comedor estaba el dormitorio de mis padres y al lado izquierdo nuestro dormitorio. En nuestro dormitorio había una escalera que daba seguramente a otro mundo ( un altillo que nunca habitamos) que pudimos imaginar y que de noche temíamos porque parecía que bajaba alguien del altillo y se perdías detrás del ropero y en cualquier momento, apenas nos durmiéramos, insurgiría como el fantasma nuestro de cada día. A continuación del comedor estaba la cocina y luego por un pasadizo descubierto se llegaba al patio lavandería, los servicios higiénicos y el corral. Mi amado corral, me gustó criar aves, gallinas, las cuidaba, les preparaba su comida, de un maíz rojo (digo rojo no anaranjado) que ahora ya no hay, limpiaba sus cobertizos, ví nacer a los pollitos contemplaba el crecimiento de sus hijos.
Y yo soy testigo y quiero reivindicar al gallo, todos comentan su papel de Don Juan, y de cantante de ópera pero muy pocos saben que cuando se les da la comida a las aves, el gallo las invita a sus gallinas y a sus pollitos, les da la preferencia y él es el último en comer; mucho más civilizado que el león.
Al frente estaba el colegio particular "Inmaculada Concepción" de la señorita Kcomt, una chinita agradable.
Tenía de vecinos al relojero Nazario Vilela, al carpintero Miranda y al "Jardín de la Infancia" donde estudié. Y al frente al Señor Camacho con su tienda de venta de plásticos. Más allá estaba el cuarto de Carranza un excéntrico personaje que aparecía cada incierto tiempo con su luenga barba, su sonrisa y su bicicleta para vendernos canicas, boleros, figuritas de álbumes,juegos de cartas.
Como no se nos ocurrió llamarlo Melquiades y a lo mejor se nos ocurría también escribir algunos años de soledad.
Colindábamos con la calle Leoncio Prado a la que le huíamos porque la considerábamos un tanto maleada por estar plagada de bronqueros. Sólo la visitábamos para ir de compras a los mercados de la Señora Gilda (creo que era Aponte) y de la Señora Tola. En la calle L.Prado estaba la estación de los bomberos y la casa de Pichín Figallo (un gringo de casi 2 metros de estatura) casado con la señora Tila, una simpática señora (de 1 metro 50cms. de estatura), amiga de mi mamá. Recuerdo que Pichín trabajaba en el Hospital de Sullana y tenía unas hijas muy hermosas. La más bonita era Nory (con despampanantes 1 metro 90 y unos ojos arrobadores que me robaron la memoria para siempre ) ; también muy bonita era su otra hija Rossina, que fue reina de Sullana. Bertha también era bonita pero recuerdo que tuvo una paresia facial la cual desmereció un poquito su belleza. Debajo de la casa de Don Pichín estaba la primera fábrica de chupetes de hielo de la ciudad llamada HERGUEOLA (creo que era un acrónimo de Hernán Guerrero Olaya, su dueño). En la esquina con la calle Piura y la "Lionzo" (un barbarismo de la calle Leoncio Prado) cantaba Pedro Infante, un demente tranquilo que ofrecía su show y se sonreía interminablemente con una mueca calculada.
En la recta de mi primera casa, esquina con la calle Sucre estaba la primera Clínica de Sullana la "Clínica Zegarra" del doctor Mauro Zegarra Grippo, padrino de matrimonio de mis padres y el notario que certificó mi llegada al mundo luego de un parto tormentoso. Al frente de la Clínica pero en diagonal estaba el local del peluquero Cornejo, un señor muy amable y gran artífice de la remodelación de las caras. Luego estaba la casa de la señora León, artesana de cocadas y manjares blancos inolvidables. Creo que ya en la Sucre continuaba la casa consultorio de un gran médico Cirilo Espinel Nóblega, el local de Radio Sullana y un taller de lápidas.En la misma cuadra del cine Excelsior estaba el paradero de autos para Talara ( en ese entonces duraba dos horas y media en una pista que era la vergüenza del Perú. Con el peor asfalto rumbo a la ciudad productora de asfalto ). Por aquellos tiempos la calle Lima era asfaltada más no así la calle Callao ni la L.Prado. Ese era nuestro barrio.
En la calle Callao vivía la Señora de Valdez con sus hijos, entre ellos : Omar un excelente amigo, gran jugador de fútbol y un playboy de la época. También estaba la casa del relojero Don Pedro Ortiz, gran señor y mejor padre. Su hijo Pedro Ortiz,"Pedrín" fue un gran amigo. Recuerdo que su padre lo llevaba a los estadios de Sullana, Piura y Talara según sea el caso de un gran partido. Estaba también la casa de mi abuelita la Señora Josefa Abad Saavedra, Pepita, a quien yo quise entrañablemente y cariñosamente le llamaba abuelina. Recuerdo los sábados en que me llamaba casi susurrando para invitarme desayuno de cachema frita y una chicha de maíz tipo avena que me ha quedado como una deuda impagable en mis recuerdos.
En esta calle Callao también estaba la peluquería de Felipe Cortez, famoso por sus sobremesas en las que alardeaba de haberse comido un bistec que creía que era la colcha por el tamaño. Después de almorzar iba a la tienda de don Alfredo Reyes y se sentaba en el mostrador para hablar de su almuerzo era clásica su frase "Me he comido..." y exageraba. Recuerdo que les enseñó a los muchachos de su barrio a jugar al ajedrez y se convirtieron en grandes jugadores. Yo aprendí por mi cuenta perdiendo y perdiendo. Me olvidaba decirles que el ajedrez fue una de mis grandes aficiones.
También en esa calle estaba la casa del señor Paulini y en la esquina con la calle Espinar se ubicaba la tienda del Sr. Castillo y del Sr.Guzmán. En la esquina de la calle de la Grau con la Callao estaba la tienda del señor Alfredo Reyes, con sus interminables 2 metros de estatura. Gran contador de chistes y enamorador empedernido. Tuve el gran honor de ser amigo de su hijo Manuel de quien una vez no se supo más. Y de Walter su otro hijo.
Aquí contaré como aprendí a tocar guitarra. En la calle Grau, en la cuadra 10 se reunían en vacaciones muchachos que sabían tocar guitarra y cantar con las chicas. Y después de un rato la guitarra sobraba como las hormonas. Yo le decía a Walter Reyes, "por hoy llevo la guitarra a mi casa y mañana te la llevo a tu casa" y él asentía. Me llevaba la guitarra de Walter a mi casa y practicaba miles de veces. Mi mamá no me decía nada pero debe haber sido desesperante escuchar unas notas repetidas hasta el infinito. Calín Deza, otro de mis grandes amigos, me enseñó unos acordes y rasgueos. Es así como pude practicar hasta que algo aprendí.
(alfredo guerrón)

RECUERDOS DE SULLANA 009 - SOBRE "EL COMANDO GUERRÓN".


Voy a hacer un recorrido imaginario por la calle Grau, viniendo desde la transversal Enrique Palacios. Empezaré por derecha, viniendo yo. En esa acera estaba la tienda del Sr.Agurto y casa de Maffo, un conocido. Luego estaba el Chifa "Tay Shing" al que se consideraba muy bueno. Frente al chifa estaba el paradero de autos para Piura. Luego seguía la casa de la familia Paulini, uno de cuyos hijos falleció trágicamente ahogado en el río Chira. Varias veces nos cruzamos con él cuando íbamos al río por el lado de la Loma de Mambré. Luego seguía el café Grau, un buen restaurante. Otro buen restaurante fue "El rinconcito criollo" en la calle Ugarte donde preparaban un plato de antología: el arrimadito de repollo , un saltado de carne con repollo, aceitunas y pasas. Cuando en casa mamá no había preparado almuerzo por razones de tiempo, ella trabajaba de sol a sol, comprábamos la comida en esos cafés y no había pierde. Creo que a esa altura (del café Grau) estaba la talabartería del señor Domenack. Algunas veces me acerqué a ver sus maniobras de repujado en cuero y se me quedaba impregnado un olor especial que nunca más volví a encontrar. Y en la esquina estaba el Club"Jorge Chávez". Este club tenía en ese entonces un equipo de fútbol. Los verdaderos clásicos de Sullana fueron contra el "Alianza Atlético". El estadio era un lleno total y entre los personajes se veía a Mario La Chula que a esa hora infernal lucía impecable en el estadio con terno celeste, zapatos blancos y cubría todas las apuestas. Mario era un espectáculo. El "Chávez" tiene un local pequeño pero sitio de culto para los vespertinómanos y noctámbulos. Se jugaba casino y otros juegos de azar con cartas. Tenían mesas de billar y billas. Y un cafetín legendario. Su café es gourmet y su sánguche de asado, inolvidable y muy económico. A la izquierda en esa cuadra solo me acuerdo del cine Grau, el segundo mejor en Sullana.
Respecto del cine Grau, diré que es el cine de nuestras primeras escaramuzas de búsqueda de lo furtivo. Le pagábamos a "El negro" y a "Alvarito" para que nos deje entrar a balcón ( así se le llamaba a una especie de mezzanine pobre y descuidada) a las películas para mayores de 21 años. Para entrar íbamos con Jorge Devoto y Carlos Pulache, lo ubicábamos al "negro" y nos hacía señas que lo esperemos en una de las puertas de salida. Esta puerta tenía una entrada alejada de la acera por lo cual hacía penumbra y nos ayudaba a pasar desapercibidos. Esperábamos impacientemente y cuando escuchábamos el ruido del cerrojo sabíamos que venía el facilitador en auxilio nuestro para poder acceder al ecran vedado. Se abría discretamente la puerta y nuestra visa eran unas monedas en la mano. Cuando subíamos a trancadas al balcón (por la ansiedad y por el temor) todavía escuchábamos que el "negro" discutía con alguno de los mozalbetes que estaban regateando el acceso. Y arriba disfrutábamos del pecado por eso es que nunca creíamos las censuras de los curas. Éramos católicos pero no fanáticos. Alguna vez me dijeron "que haces acá guerroncito, le voy a contar a tu papá". El chantaje siempre ha existido ¿qué creen?
Y creo que en esa cuadra también había una ferretería.
En la siguiente cuadra, derecha, recuerdo a una renovadora de calzado (pero he olvidado el nombre del dueño), la casa de los Valverde, el centro educativo"Niño Jesús de Praga", la casa de mi profesor de inglés Rolando León, un profesor demasiado serio que proponía desde esos tiempos una distancia insalvable con sus alumnos y por eso la distancia que nos separa de él, ahora, es infinita. Y en la esquina, el local del Partido Aprista, local de grandes mítines y al que por las mañanas le daban en concesión para comedor al Sr. Andrés.Lo ayudaban su hijo y un negrito que tenía vitiligo(despigmentación de la piel que allá en Sullana le llaman karate). Este señor hacía un gran cebiche casero y barato. A la izquierda estaba la ferretería "Acha"donde atendía Gironcito, conocido en Sullana, un personaje. Seguía la casa de los Quedena, que en verdad los recuerdo como unos tipos antipáticos, menospreciaban a los menores y se burlaban de ellos. La pregunta es ¿se seguirán burlando? Cuando imagine en el futuro la cara de la burla me temo que aparecerán ellos. Luego seguía la posta médica de los policías, la casa tienda del profesor Panta ( en esta tienda compraba unos caramelos con figuras de gallo) y el local del fotógrafo "Miranda" regente de los grises y del sepia.
En la siguiente cuadra, derecha, estaba la casa del señor Montero, un respetable senil, creo que tenía a su hija estudiando en España. Les diré que fuimos sus primeros inquilinos de la calle Lima 584. Luego seguía la casa de la familia Chávez, muchos de ellos, profesores. Un sobrino de ellos, Filiberto fue un gran amigo mío en una época breve. Llegó a ser un gran karateca. A continuación estaba la casa de la familia Olivares, que era además panadería. Calidad de familia, muy trabajadores. Tenían uno de los primeros televisores del barrio y pagábamos 10 céntimos para ver series. Veíamos: "Combate","Los patrulleros del oeste","la familia Monroe","Rin Tín Tín","Gomer Pyle","Flash Gordon","Ironside", en días diferentes por supuesto,entre otras series. Nos sentábamos en unas bancas y lo adoptamos como nuestro cine del barrio. Seguía la casa del Señor Herrera Benvenutto, con su esposa Graciela, y sus hijos Eddie ( un gran amigo) y su hija Flor (de la promoción de mi hermana). El señor Herrera muchas veces nos llevó a la playa de Colán en su camioneta. Creo que trabajaba en el Banco Agrario. Después seguía la casa de la familia Ladines, su fama era de matemáticos. Luego, la casa de los Koga, con su sobrina Ruthy, una jovencita de modales muy delicados, la recuerdo muy frágil y muy guapa. Seguía la casa taller de Don Julio Morales, propietario de la sastrería "Jul Mor". Todavía alcancé a pedirle algunos trabajos, como el terno de mi fiesta de promoción. Ahora los sastres son una especie en extinción o son profesionales de élite.
Luego seguía la casa de un gran amigo de mi hermano Frano, Juan Sánchez. También estaba la casa del señor Zapata, que trabajaba en el colegio "8 de Diciembre". Su hijo es, actualmente, ingeniero y fue un gran amigo. Esta casa también tenía un coliseo de gallos.
Luego seguía la casa de la familia Basurco, la rama de alcurnia ( en la calle Leoncio Prado vivían los Basurco plebeyos), luego la casa del abogado Infante, gran guitarrista y cantor de boleros, poseedor de un auto datsun (o taunus amarillo?) y finalmente una de las esquinas de la casa del Dr.Adán Arenas. En la izquierda estaba el local de la federación de los empleados bancarios que era una tienda cooperativa. Después la casa de la familia Borrero. Si ustedes creen que en su vida han visto a una chica linda están totalmente equivocados, esperen a que les cuente alguien como era Giulianna B., bellísima e inalcanzable. Mis profundos respetos, debe tener familia, es solo un recuerdo de uno de sus antiguos y más rendido fan. Seguía la casa de la familia Pacheco, señor que fue juez, su hijo fue un estudiante de élite, de súper élite, en el "Santa Rosa" y luego médico. Luego seguía una casa muy grande donde vivía el abogado Borrero, colorado, pelirrojo y con barba. Sé que es un eximio literato. Alguna vez siguió la casa de la familia Canaval, cuya hija era preciosa. Luego estaba la casa de la familia Franco, conocimos a Doña Angelita, la matriarca, una de sus hijas, Silvia, muy bonita. Y su hijo César estuvo emparentado con nosotros y punto. Finalmente en la esquina estaba la casa de Don Alfredo Reyes, con sus interminables 2 metros de estatura, gran contador de chistes y piropeador consumado. Conocí a su esposa, la señora Tarcila, una gran dama y a sus hijos: Oswaldo, Blanca, Rosita ( muy bonita), Walter (gran amigo, poseedor de una excelente voz para el canto, uno de los culpables de que aprendiera guitarra), y finalizo con Manuel, uno de los amigos que recuerdo con mayor cariño. Hemos compartido muchos cebiches en la calle Leoncio Prado, muchas películas e innumerables pláticas. Él se fue a estudiar ingeniería de minas en la Universidad de Huamanga, luego coincidimos cada vez menos y una vez me dijeron que desapareció para siempre. Yo he orado por su eterno descanso con mucha dedicación y he pedido por la resignación para sus padres y familia. Conocí a los sobrinos de Don Alfredo: Juvenal, Manuel Nicasio, Rafael, Cristina y otra sobrina más que no recuerdo. Hoy son grandes profesionales. Rafo fue un gran amigo, compartimos muchas horas juntos, cine, fiestas, coloquios. Estudiábamos en colegios distintos pero compartíamos aficiones comunes. Yo he tenido amigos en paquetes cuánticos, si se puede decir.
Mencionaré que nosotros hemos vivido como una gran transformación de nuestro barrio el asfaltado y el alumbrado público de la calle Callao. Hemos jugado palitroque, queche, matagente, el cartero, al ampay ( a las escondidas), a la sortijita. 
Este último juego se realizaba así: unos seis púberes entre hombres y mujeres se sentaban en el filo de la vereda con las manos atrás y se juntaban para que no se vea. El niño o niña que entregaba la sortijita a alguno de los niños sentados se ponía detrás  y otro niño o niña se ponía por delante. La idea era que el jugador de adelante adivinara quien tenía la sortijita. Y por supuesto se podía hacer trampa pasando la sortija de una mano a otra. Si adivinaba recibía un castigo el que daba la sortija y si no adivinaba el castigo era para él. La verdad es que ese juego tenía connotaciones sensuales que ni las sospechábamos pero que las agradecimos en su momento, es decir afinaba el tacto puberal testigo de nuestros primeros escarceos para tocar manos femeninas. Por favor compréndannos, eran las primeras caricias.
En la cuadra 10 de la calle Grau, derecha, empezaba la casa de la familia Valdez, con la Madre de ellos, una gran dama, que supo sacar adelante a sus hijos. Sus hijas muy bonitas todas: Mary, Rosa y Jesús. 
Y su hijo Héctor Omar, un gran amigo, muy leal, criollazo, gran jugador de fútbol y deportista de élite. Nació mucho antes, si hubiera nacido hoy, muy probablemente hubiera seguido los caminos del éxito con las selecciones de menores y luego la profesional y sin exagerar algún contrato en el extranjero. En el colegio era trompero, se enfrentaba a cualquiera. Una vez me defendió, estábamos en cuarto de secundaria y unos alumnos de quinto nos querían desalojar a la fuerza para jugar ellos. Omar se enteró y me dijo, qué pasa guerroncito, y retó al líder y se trenzó. Nos hacía respetar. Es que en los colegios hay tribus urbanas que manejan sus códigos de jerarquías y los van tejiendo de acuerdo a los resquicios que permiten los débiles y a los abusos que pueden perpetrar los mal llamados fuertes. Un gran amigo.
Íbamos juntos con Omar, Ricardo Benites, Mickey Agurto y otros a los quinceañeros (acá en Lima se dice quinceañeras con"a"). 
Recuerdo una anécdota. 
Habíamos adquirido la costumbre de tomar un par de tragos antes de ir a las fiestas, dizque "entonados". Por lo general era ron puro o con gaseosa. Hacíamos una colecta para una botella chata o una botella grande, según sea el tamaño del grupo. Pues un día estábamos misios. 
Omar preguntó, ¿alguien tiene trago en su casa o algo que se le parezca? Nosotros éramos buenos pobres también aceptábamos licores de fantasía como sidra, guinda. Hubo un silencio que extrañamente rompí yo. Dije, mi tío Carlos, hermano de mi mamá ha llegado de Tarapoto y le he visto traer una caja de whisky Ballantines, sé donde está la caja, en la casa de mi abuelita. 
Omar dijo, ¡Alfredo tú mismo eres¡ 
Esa fue una de las órdenes que uno espera para quedar para siempre en el corazón de sus amigos. E inicié sigilosamente una de las pocas operaciones comando de mi vida. LLegué a casa de mi abuelina Pepita, la saludé con el cariño especial de siempre. Recorrí la casa y me asaltó (que ironía, el colmo del asaltante, que lo asalte LA DUDA ¡¡) la duda, ¿y si mi tío se hubiera llevado su licor a otra parte ?. Mi tía Hilda estaba en su cuarto. Esperé a que salga, me cercioré de que iba a demorarse, entré, busqué debajo de su cama. Y ¡¡Bingo¡¡ ¡¡ Allí estaba la caja de whisky¡¡. Saqué una botella, salí inmediatamente y me fui a casa de Omar. Allí me esperaban los muchachos que me recibieron con asentimientos de verdaderos compinches. Nos servimos vasos medianos casi llenos y nos pareció suave, muy suave.No sentíamos nada.Comentamos,creo que está muy débil el licor. Alguien dijo tomemos el resto de una vez y nos vamos. Así lo hicimos. Había pasado media hora desde que iniciamos el brindis. Nos dispusimos a salir, me paré y se me movió el piso. Intenté hablar y me salió una voz farragosa. Los otros sintieron lo mismo y empezamos a reirnos. Todo terminó cuando llegamos a la fiesta y nos preguntaban que había pasado. Nos seguíamos riendo y estábamos mal. (Fin de la anécdota)

Seguía la casa de la familia Colmenares, recuerdo a Charito muy bonita y una dama. Era la casa de los guayabos. Hasta ahora me preguntó porque no cosechaba esas frutas tan exquisitas y las vendía. Pero las avecillas del barrio se lo agradecerán por siempre.
Luego estaba la casa de la familia Niño, con sus dos hijas Marita y Violeta; ambas, una más linda que la otra. En serio, es el primer imposible matemático que he visto.
Luego la casa y botica de la señorita Vargas Machuca, que tenía un hermano de habilidades especiales, el Mono. A continuación la casa de la familia Sánchez, luego la vivienda de un amigo de nuestra familia, Raúl. Con Raúl hay una anécdota. Era una Navidad y cerca de las doce vimos que la casa de Raúl estaba con las luces apagadas. Les diré que él se ganaba la vida lustrando zapatos. Le dijimos a mamá para invitar a Raúl a compartir la cena navideña. Mamá asintió por supuesto y comimos juntos un pollito asado y panetón. Una de las navidades más felices.
Luego la casa de la familia Rentería, un odontólogo con fama de Rosacruz. Seguía la casa de Doctor Castillo, médico muy querido en Sullana, casado con una gran dama argentina y hermosa además. Tenía una hija muy bonita. Su hijo creo que se fue a estudiar Medicina a Argentina. Y un día el Dr. Castillo falleció, me enteré que sus exequias fueron multitudinarias.
Seguía la casa de la familia Alvia.
En la cuadra 10, izquierda. Primero estaba la casa de la chiclayana, una mujer atractiva, algo llenita que aparecía espectralmente por épocas. Parece que era agente vendedora porque aparecía y desaparecía por épocas. A continuación estaba la casa tienda de la señorita Colmenares. 
Luego la casa de la familia Córdova. Un señor con varias hijas. Uno de los más tristes recuerdos de Sullana ocurrió así. El Señor Córdova acostumbraba llevar a la playa a sus hijas los domingos. Un domingo no fue. Sus hijas se fueron por su cuenta. A mediodía su padre murió. Yo estaba en mi casa como a las tres de la tarde y escuchamos unos gritos lastimeros, tal vez los más tristes que recuerde, que bajaban por la calle Grau, les habían ido a avisar a las hijas del señor Córdova y regresaban con el luto a cuestas.
A continuación estaba mi vivienda en el número 1033. Luego seguía la casa de la familia Campos. Después estaba la casa de Lalo Gallo y su hermana una hermosa pelirroja cuyo nombre no recuerdo pero de cuyo rostro no me olvido. Era lindísima.
Seguía la casa del orfebre Troncos. En la siguiente cuadra solo recuerdo la casa de Iván Calderón, gran deportista y un triunfador actual, de Jorge Cisneros un gran amigo. Y paro de contar.
También les diré que en la misma calle Grau, antes de la Enrique Palacios, estaba la casa de mi compañero de colegio Mario Merino Gima, la casa y consultorio del Dr. Green, la casa de otro compañero de colegio Alberto Castillo Sánchez y el local de una renovadora de calzado atendida por un artesano que tenía dotes de escritor y que hace poco me enteré que se había suicidado.
Hasta ahora me pregunto si la Amistad se jubila, entra en receso, se debilita hasta morir, o son solo recuerdos. Y no tengo la respuesta.
CONTINUARÁ...

RECUERDOS DE SULLANA 008


En la calle Alfonso Ugarte, cuadra 8, recuerdo que vivían la familia Jaramillo, la familia D'franchesch, la familia Chérrez.
En la cuadra 9, vivía la familia Hernando, la familia Cortez, la familia Yamunaqué, la familia Manrique, los Borrero y la familia de un buen amigo Carlos Navarro. En la cuadra 10, Los Otoya, cuyo padre es un gran periodista, los Alemán, el pintor, de brocha fina, Segundo Bermejo, la familia Cruz.
En la calle J.J.Farfán vivía la familia Villalta, los Acha, Los Jaramillo (familiares míos, la tía Julita, la tía Iluminada, mis primos César y Beatriz), la familia Noblecilla, la familia Fassbender, los Escudero (Patricia era amiga de mi hermana Malena), la familia Feriolli (con su hermana Rossina, alguna vez reina de Sullana), los Canales, los Hunter ( su padre el gringo o colorado; su madre una gran dama, soy amigo de Harry y Alex. Recuerdo a Peter, pequeñito aún, quien hoy es un gran profesional y ha escalado a cotas muy altas), los Benites ( mis grandes amigos, Isidro, Ricardo y Francisco), los Paulini (un señor solterón y en la esquina otro señor Paulini que vendía leche fresca), y también estaba la casa de mi abuela paterna Ernestina que vivía con mi entrañable tío Víctor.
En la calle San Martín, era la principal de Sullana, estaban el Bazar Reyna de la familia Vences, el bazar Irene, los Almacenes Valdivieso, el local del colegio nacional de primaria donde enseñaba mi señora madre, la Librería Cultura, el bazar Ibárburu, el local del Banco Regional del Norte, la farmacia del Dr. Cruz Merino, el local del distribuidor de loterías, el Sr. Manuel Urbina, el mago de la suerte.
Más abajo, la juguería Navarro, el local de la comandancia de la Guardia Civil, el local del Banco Popular, el local del Banco de Crédito.
En la plaza de Armas estaba el local del bar y heladería Venecia (fortín de las familias aristocráticas, luego se democratizó).
En la Avenida José de Lama, estaba el terminal terrestre, el que yo usé para despedirme para siempre. El colegio de Aplicación, el colegio San Juan, de ese gran maestro Don Teodoro Uriol Gálvez, el colegio Nacional José Cardó, la heladería Shapra, la casa de mi amigo Fernando Gonzales Del Campo, de la familia Ibárburu, de la familia Tassara, de la familia Correa, de la familia Girón. Más arriba la Urbanización de los trabajadores del Banco de la Nación, el colegio nacional de mujeres "Las Capullanas".
En la calle Sucre, la casa de la familia Carrión (recordamos a su hija Patty), el cine Excelsior, un bar con una rockola, el paradero de autos a Talara. En la siguiente cuadra, una marmolería para lápidas (de esas lápidas en que se escribe "recuerdo imborrable" y que después de un tiempo vas a verla y ya no se puede leer muy bien) , los consultorios de los doctores Cruz Merino Y Cirilo Espinel. La casa de la familia León (familiares de un compañero de promoción), el local de Radio Sullana (dirigido en ese entonces por un extraordinario periodista Don Pablo Cruz Arrunátegui), la peluquería del Sr. Cornejo.
En la siguiente cuadra, la casa tienda del Sr.Vílchez. Recuerdo a una de sus hijas como una muñequita. La volví a ver hace unos seis años y sigue tan guapa como la recordaba. Un saludo para ella de uno de sus fans. Más arriba la casa de la familia Alburqueque ( con su hijo, un amigo, Memo). Y casi al final, la casa de los Olavarría, los Távara Castillo, de mi amigo Karin Palomino, de los Quinde.
En la calle San Martín, arriba, la casa de una gran persona Freddy Rosales (compañero de colegio, gran estudiante y mejor deportista, nadador de élite) y la tienda de bicicletas de Don Félix Nunura Paiva.
En la calle Lima, cuadra tres, viniendo de la calle Bolívar, estaba el consultorio de un abogado o médico Policarpo Alvarez. En la esquina la farmacia del Dr.Cruz Merino. Aparecía la calle San Martín como transversal.
En la siguiente cuadra la 4, en la esquina había una juguería y el consultorio del Dr. Hernán Espejo Gallo. Al frente en la esquina, el bazar Reyna, una pequeña librería "Ordinola" y la peluquería "Myra" del Sr. Cornejo y sus hijas. Al Sr. Cornejo lo recuerdo como un señor mayor, muy educado y correctísimo como persona. Aparecía la calle Sucre como otra transversal.
En la cuadra 5 de la Calle Lima estaba la clínica del Dr.Zegarra, padrino de matrimonio de mis padres. La casa taller de un orfebre.La tienda de los Aponte, el local del jardín de la Infancia, la carpintería del Sr.Miranda, la relojería del profesor Nazario Vilela, mi primer domicilio (calle Lima 584) y la tienda del Sr. Montero, propietario de la casa que habitábamos. Al frente estaba la casa y cebichería del Sr. Andrés, la casa de Carranza, la casa tienda del Sr. Camacho que educó a sus hijas en valores, valiosas chicas. El local del colegio Inmaculada Concepción y en la esquina estaba el local del partido aprista. Aparecía otra transversal, la calle Grau.
En la cuadra seis estaba la casa de la familia Lozano, Humberto un gran amigo mío y compañero de colegio, buen alumno. Su hermano Nino y su hermana Adriana o Roxana, no estoy seguro. Luego venía la quinta donde vivía Domingo Zapata, donde se realizaba la broma del billete, motivo de un escrito en mi blog. Y paro de contar.
En la calle Leoncio Prado, la popular "lionzo", iniciaba en la calle Lima, yendo por derecha, estaba la casa tienda de la familia Aponte, seguía la casa de la familia Figallo con una de sus hijas bellísima, la casa de mi querido profesor Don Napoleón Jáuregui, luego una casa donde vendían cebiche y alquilaban revistas (allí iba este notario para esas actividades), la tienda de la Sra. Gilda (muchas veces mamá me envió a hacer el mercado con mi lista y yo traía mi canasta de a poquitos, es que había que ayudarnos), luego seguía la casa de los Basurco, buenos mecánicos, salvajes para los juegos del carnaval, a continuación estaba la casa de los Koga ( uno de ellos era mi amigo, después supe que se fue a Japón), y finalmente estaba la casa de los Chunga con 2 sus hijos, el Aley y el otro que fue cura, guardia civil y actualmente próspero empresario. Su mamá vendía gallinas y patos.
En la acera de la izquierda iniciaba con la casa taller de un orfebre, la casa de los Curay, la tienda de la Tola, otro de los mercados urbanos de mi época. Para terminar con la "lionzo" en la siguiente cuadra vivía un contemporáneo, menudo de estatura que solo recuerdo como el "diablo", buen muchacho. Y antes de la fábrica Hergueola había un corralón donde jugábamos futbito. En ese corralón después se construyó un colegio particular, creo que el "Enrique López Álbujar".
Para finalizar ¿ me permiten hacer una remembranza de las chicas más lindas que nos tocó ver a nuestra generación ? Disculpen ustedes :
1.-Eliana de Sa. Una de las chicas con las que se lograría un consenso. Preciosa.
(Saben tengo temor de poner los apellidos. No vayan a tomarlo las damas como una invasión a la privacidad. Pero créanme que todo esto lo hago con un profundo respeto.)
2.-Silvana Be. Para mí la más bonita de todas, la reina de todos los tiempos y la de mayor clase. Un porte señorial. Creo que hubiera sido una reina sin desentonar.
3.-Giuliana M Bo. Espectacular.
4.-Mónica Ta. Muy bonita.
5.- La hermana pelirroja de Lalo Gallo. Una modelo. Sencillamente de otro lote.
6.- Una de las señoritas Albán. Ya lo he dicho, con una extraña luxación en la columna vertebral que le había, literalmente, quebrado la espalda y causaba una conmoción al verla pasar caminando, solo caminando. Nos golpeábamos el pecho e interrogábamos a Dios porque ese castigo.
CONTINUARÁ...

RECUERDOS DE SULLANA 007 - MI AMIGO PEDRO ORTIZ CORONADO

Mi amigo Pedrín. Diré que fue uno de mis grandes amigos. Lo conocí porque era del barrio donde vivía mi abuela y yo siempre iba por allí. Luego estudiamos 10 años en el "Santa Rosa". Pedro era un alumno de élite. Un buen jugador de futbito. Teníamos la costumbre los sábados de juntarnos en la vereda de su casa y jugábamos a patear al gol en la pared contigua a su vivienda. Nos turnábamos el papel de delantero y arquero. Casi siempre lo hacíamos con una pelota de plástico que por ser liviana adquiría unos efectos impresionantes. Hemos hecho unos golazos. La hoja seca creo que, modestamente,la inventamos nosotros con ayuda del viento. Sólo que no la patentamos. Luego decidimos que ya éramos un equipo de futbito y nuestra misión en Sullana era competir y ser famosos. Por lo general nos encontraban a los dos pateando la pelota en esa cuadra de la calle Callao y retábamos a cualquier par de niños, que pasara por allí, de edad similar a la nuestra para jugar un encuentro 2 contra 2. Ganamos muchas veces y poco a poco nos creímos la fama de invencibles. Hasta que un día sufrimos una derrota con un par de niños desconocidos, fue la clarinada de alerta y un baño de humildad. Y la derrota definitiva la obtuvimos con un par de chiquillos que nos golearon 8 a 0. Y felizmente nuestras mamás nos llamaron a comer sino hubiera sido una catástrofe mayor. Después los conocimos a nuestros verdugos: Calín y Timoteo Deza. Con el tiempo Calín sería uno de mis más grandes amigos. Conocí a Don Pedro Ortiz, su padre, un señor en todo el sentido de la palabra, relojero de profesión tenía su local en la avenida Bolívar. Gran padre, de muy buen carácter, nos trataba a los amigos de su hijo con mucha gentileza. Conocí a su señora madre, una gran dama, sus hermanas Motta y China. Una gran familia. Cuando fui a su casa siempre me recibieron con los brazos abiertos. Recuerdo que su padre siempre llevaba a Pedrín los domingos al fútbol, ya sea en Sullana, Piura o Talara. Alguna vez hemos coincidido en la playa, creo que en Las Peñitas y Lobitos de Talara y Don Pedro era super bromista. Yo lo recuerdo sobretodo como un gran amigo de su hijo. Es uno de mis referentes para ser padre. Con Pedrín jugábamos al "ojito" un juego con bolitas de vidrio (después se puso la moda de decirles canicas, pero nunca la aceptamos plenamente. Nosotros le seguimos diciendo bolitas) en la veredita de la esquina de la Callao con la Leoncio Prado. Apostábamos botones y bolitas. A los botones grandes les decíamos "cleras" o "quecas" y valían desde 2 hasta 5 botones según el tamaño de la "clera". Nosotros teníamos un capital mínimo de botones porque mi madre era costurera y la madre y tías de Pedrín también realizaban esas labores por supuesto no a dedicación exclusiva. En el colegio también nos juntábamos a jugar futbito en los recreos con Zapata Olivares, Jorge Devoto y otros. Hemos participado en fiestas en su casa, de cumpleaños y de carnavales. Contaré una anécdota,me parece que un 31 de diciembre se casó su hermana Motta. Pedrín me invitó y desde temprano nos dedicamos a tomar vino Tabernero helado y por supuesto terminamos mal. Ese año nuevo lo pasé durmiendo. Después nos perdimos el rastro. Supe que estudió Ingeniería. También me enteré que hace poco fue Prefecto de Piura. Y, una feliz casualidad, hace unos meses nos volvimos a comunicar por email, hecho que agradezco a Dios. Ese es mi amigo Pedro, lo considero una gran persona, creyente y gregario por naturaleza por lo que siempre está en busca de círculos de amigos para desarrollarse. Y esa es otra de las formas de vivir. Los verdaderos amigos nunca se pierden siempre se encuentran.

RECUERDOS DE SULLANA 006 - MI AMIGO JORGE CASTILLO COBEÑAS.


Mi estimado amigo Coco.
Estudiamos muchos años juntos, pero empezamos a ser amigos creo que en la secundaria. Jorge era un joven que se vestía muy bien, impecablemente diría. Espero que no se moleste pero la verdad es que él era otro de los playboys de la época. Pero playboy por la presencia porque valgan verdades siempre tuvo una profundidad de pensamiento y valores que lo hacía diferente y a la vez afín con un grupo de condiscípulos. También era un alumno de élite. En el deporte creo que destacaba en atletismo y en basquetball.
Sí conocí a su padre de vista, no lo traté mucho pero lamento no recordar a su señora madre. Conocí a su hermano menor, en ese entonces un gordito más alto que él y creo que tenía una hermana.
Fuimos parte de grupos de reflexión cristiana con Omar Valdez, Mickey Agurto, Ricardo Benites, Iván Calderón, Karin Palomino, Kike Zambrano, Teodoro Zapata, entre otros. Coco deberá acordarse de muchos temas que meditamos con Jesús García y con Gustavo Espinoza y sobretodo de las enseñanzas que incorporamos a nuestras vidas. Sé que tuvo la gran bendición de tener un hogar bien constituido con sus padres y ahora tiene una hermosa familia. En los dos últimos años de la secundaria nos hicimos mejores amigos.
Nosotros vivimos en cuarto de secundaria una revolución estudiantil. Llegaron a nuestro colegio 2 hermanos maristas especiales: Jesús García y Gustavo Espinoza. En la forma nos dijeron que podíamos tutearlos y llamarlos por su nombre y hasta por nuestras "chapas". Estos hermanos no vestían sotanas, nos permitían fumar delante de ellos y nos transmitieron una confianza que yo agradezco y que estoy seguro otros también aquilataron más aún con el paso de los años. Se abolió la formación para ingresar a las aulas y, para los hombres de poca fe, no se produjeron desórdenes. Reflexionábamos sobre casos de la vida real e incluso el curso de religión era más vivencial. En lo sustantivo nos sembraron el amor al prójimo como un estigma adánico y por allí, vamos por la vida sin hacer daño a nadie o intentándolo al menos. Promovieron la formación del Consejo Estudiantil, un foro democrático por el que aprendimos nociones de democracia. Ahora que lo analizo Jesús y Gustavo quisieron horizontalizar el liderazgo y no les fallamos. El primer presidente del Consejo fue Jorge Torres un alumno, de quinto secundaria, que recién había llegado pero que poseía un verbo de político profesional.
Fuimos una promoción muy unida. Coco recuerdas ? hicimos la primera huelga en toda la historia del colegio y creo que fue un error al menos de mi parte. Imagínense lo anodino del asunto que hoy ni recuerdo la razón de esa protesta. Me parece que Torres, el presidente nos manipuló y lo seguimos ovejunamente. Un día estábamos en el patio de primaria y Torres con unos alumnos de quinto llamaron a reunión. Solicitaron nuestro apoyo para su asonada y nos pidieron que no entráramos a la hora del pito(la señal de formación) , los seguimos y salimos a la calle.Cuando cerraron la puerta y me ví afuera con mis otros compañeros recién supe lo que es cruzar el Rubicón. Nos dirigimos a la fachada del colegio y nos sentamos en círculos en la calzada y nos pusimos a gritar arengas y creo que a cantar. Después una Comisión ingresó a parlamentar con Jesús y después claudicamos, e ingresamos yo al menos derrotado. Sin embargo la experiencia fue muy interesante y nos dejó muchas enseñanzas. Yo no guardo un buen recuerdo de ese episodio por eso es que lo tengo como una nebulosa y adrede no lo he querido fijar. Es que yo acostumbro enviar a la papelera de reciclaje los malos recuerdos y ya la he vaciado varias veces.
Nuestra promoción tiene varias cosas especiales, la más superflua, es que es la única de toda la historia del colegio que no se tomó una foto con el hermano Director en ejercicio. Por indómitos nada más. Resulta que después de la revolución que vivimos con Jesús y Gustavo vino una victoria de la fuerzas reaccionarias de los maristas y enviaron a un director que venía a poner orden en el "Santa Rosa" manu militari. Se apellidaba Pérez y volvió a la manida costumbre de la formación, a obligar a cortarse el pelo, a no dejar fumar, a venerar el silencio como otro becerro de oro, a evitar que cuestionáramos el sistema y a distanciarse con el trato acartonado de "Hermano...".Incluso muchos de nosotros estábamos preocupados porque se decía, sin confirmar, que el Hermano Pérez iba a prohibir la masturbación.
Otra forma de rebelión es que cuando los de cuarto ganamos los juegos florales decidimos no subir al estrado a recibir los premios para manifestar nuestra subversión. Incluso estábamos afuera del teatro en la oscuridad de la noche y escuchábamos que el hermano maestro de ceremonias llamaba al alumno tal, del cuarto año, ganador de tal categoría, que suba, a continuación un silencio y luego un murmullo. Cuando se dieron cuenta, todos los de cuarto año habíamos rechazado los premios y nosotros festejábamos afuera.
Y lo que nos diferenció en el fondo de todas las promociones ( y eso ya no es superfluo) es que no hicimos fiesta de promoción a todo dar, no tuvimos viaje de promoción, ni sortija de oro. Y lo mejor de todo es que no extrañamos esos rituales porque elegimos libremente hacer nuestra fiesta en casa de Mario Lazo con nuestra orquesta Kanorte 5, y todos nuestros fondos ahorrados en dos años de actividades los donamos al Viejo, el kioskero del colegio; al colegio, le compramos útiles deportivos y a una familia muy pobre de Sullana le construimos una casa en un pueblo joven con nuestra propias manos, de adobe nomás.
Cuando llegamos a Lima nos seguimos frecuentando y comunicando por teléfono. Él, muy gentilmente, me invitaba casi todos los sábados a un bar de la avenida Tacna y nos ayudábamos a sobrellevar nuestro nuevo camino con tertulias de gran densidad. Yo acostumbraba pedir un hot dog a la chilena y un jugo de papaya. Con Mickey lo invitamos a un grupo de carismáticos en pueblo Libre en la Iglesia San Lucas con el padre Rómulo y compartimos muchos meses de oraciones, cantos y de la Palabra de Dios. Tal vez hasta fuimos a un retiro, no estoy seguro. Él estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de Lima y acabó su carrera, por supuesto, mucho antes que yo y se regresó a nuestra querida Sullana. Yo sí me despedí para siempre.
Algunas pocas veces hemos coincidido en Sullana en el período de vacaciones universitarias. Y recuerdo que Coco siempre se agenciaba la forma de saber sí estaba allí y pasaba en su camioneta por mi casa de la calle Grau para invitarme a compartir algunos momentos. Y la pasábamos tremendamente bien.
Después nos perdimos el rastro. Pero nuevamente, el milagro, estamos saludándonos después de muchos años porque los verdaderos amigos nunca se pierden siempre se encuentran.
alfredo guerrón.

RECUERDOS DE SULLANA 005 - PLAYBOYS LOS DE ANTES.

En la Sullana que me tocó vivir deseo recordar a aquellos jóvenes que seguro aún recuerdan las jovencitas de nuestra época. Aquellos galanes que arrasaban con las chicas y a los que les llovían las muchachas (no tanto como el diluvio de 1993, pero sí una lluvia de goterones, un chaparrón). Son aquellos muchachos que hoy frisan los 50 años. En la Sullana de entonces más segura (uno podía dejar la puerta abierta sin que desvalijaran tu casa. Varias veces perdí mi llave y para no molestar a mi mamá a mi regreso, dejaba la puerta junta con una silla detrás) asistíamos a las fiestas con luces psicodélicas. Los cumpleaños eran fiestas obligadas con esas luces. Se fumaba cigarrillos dexter junior y premier desde tercero de media. Algunos fumaban otros cigarrillos de esos que te producían una alegría dura y dera. En las fiestas con luces las sonrisas aparecían fantasmales, adornadas con un tono blanco azulado y muy brillante. Algunas vestimentas refulgían con tonos demoníacos también. Y cuando se bailaba "Slade en vivo" en locales llenos, las paredes sudaban la gota gorda por unos fenómenos físicos enigmáticos que después sólo algunos nos animamos a investigar y a resolver para paz de nuestras almas curiosas.
Hubo fiestas en un local de la calle Córdova, en un local de la librería "Cultura" en el segundo piso, en la calle Bolívar, en la calle Sucre y otros antros más.
Como receptores de diluvios mencionaré a Ricardo Benites, Omar Valdez, Coco castillo, Mickey Agurto, Lucho garrido. Realmente su suerte era envidiable. Eran buscados por las mejores hembritas, vivos o muertos, para ser parejas de promoción, para conversar tonterías en el parque, o sólo para que se rían. Eran los patas que nunca verías dando vueltas (para cruzarse adrede con las chicas target) al parque como hacíamos los humildes mortales. No, su asiento VIP era frente al Venecia, con las mejores evitas.
Omar era jugador de fútbol, criollo, trompero, gran amigo; Ricardo era nuevo en el barrio, apareció tarde pero la fama le llegó de súbito. Yo he sido testigo de comentarios de chiquillas tales como: "Ricardo, dice Elba que quiere que le enseñes a chapar" (besar). Es decir, a Ricardo lo veían como un Amauta. Mickey era un "mátalas callando", solapa nomás. Gran músico, muy seguro de sí mismo, cantante, bailador de marinera. Coco Castillo era un dictador de la moda, gran amigo, sobrio en el vestir, un dandy para la época. Lucho era un gran muchacho, buen cantante, hubo una época, antes de que se fuera a Lima, en que cantaba canciones en inglés con los ojos cerrados. Portento que hacía abrir los ojos a las nenas. Todos eran altos.
Así que si alguno de los jóvenes de hoy hubiese vivido en nuestra época ya saben los requisitos para triunfar con el sexo opuesto. Buena talla, sonrisa beckámica, seguridad, elegancia en el vestir, y cualidades extras (saber bailar, cantar). Todo por el módico precio de la mejor hembrita.

"CARTA A UN MÉDICO JOVEN" POR EL BLOGGER ALFREDO GUERRÓN.

ESTIMADO COLEGA:
Soy un médico peruano de 53 años de edad, egresado de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, con más de 26 años de ejercicio profesional.
¿Qué le podría decir a un médico joven?
En primer lugar que TRATE MUY BIEN A SUS PACIENTES. Para mí, éste es un principio fundamental de la práctica médica. El buen trato viene de familia, del colegio, de la historia personal que nos acompañará siempre. Debe ser así porque a todos nos gusta que nos traten bien, porque el paciente trae una carga emocional muchas veces negativa. El paciente se pregunta, ¿Será grave lo que tengo? ¿Dejaré de trabajar? ¿Me moriré por esto? Y además lo acompaña inoportunamente la fiebre o el dolor. Es decir la suma del sufrimiento físico y mental hace mella en su moral y lo vuelven impaciente, amargado. Por eso se le debe recibir con una sonrisa, se le debe dar el tiempo necesario para que se exprese y se le debe despedir con una frase de aliento. Y si hemos de decirle la verdad sobre alguna enfermedad grave hagámoslo con la sutileza de la humanidad, de la caridad.
Si trata bien a sus pacientes éstos les perdonarán algún error incluso los errores graves.
¿Qué más puedo decirle a un médico joven?
Que ésta es una profesión muy noble, que si volviera a nacer volvería a escoger aprender a ser médico, empresa en la que estoy hasta ahora.
SEA HUMILDE, colega, el título no nos hace ni más guapos ni más cuerpones. No hay obligación de que el vulgo nos esté admirando continuamente, no es obligatorio que nos rindan pleitesía en cada momento. Somos seres humanos, ni más ni menos.
Yo creo que los médicos debemos acceder a ingresos decorosos. Haga que esto sea una realidad en su vida sin que contamine la pureza y la belleza de nuestra profesión. Imprímale a su profesión un toque empresarial. Le aconsejo que usted persista en el camino justo de ganar lo necesario porque es el único que vale. Y haga patrimonio urgente.
El médico, querámoslo o no, es un líder en su comunidad, así que ejerza ese liderazgo con suma responsabilidad y enseñe a las personas a encauzar su potencial para enrumbar hacia su salud. RESPETE LAS CREENCIAS POPULARES aún las que le parezcan absurdas, simplemente son parte de la cosmovisión de las personas.
Cuando pueda ayude a sus pacientes menesterosos, recuerde sus apellidos y sus nombres. Sorpréndalos con que usted sabe su fecha de natalicio (simplemente lo lee en su historia clínica). Si puede algún día llámelos por teléfono para preguntar por su evolución.
Agradezca a Dios por el privilegio de esta profesión. Siempre que pueda haga muy bien las cosas que le competen.
En la consulta trate de dar a cada paciente por lo menos 15 minutos. Y NO OLVIDE ESCRIBIR CLARAMENTE LAS INDICACIONES (los médicos nos hemos hecho una mala fama de que nuestra caligrafía es la peor y eso es estúpido) y dedique a las indicaciones un buen período de tiempo. Se debe estar seguro de que al salir de la consulta el paciente entendió muy bien la manera en que debe tomar sus medicamentos.
Dedique en la consulta un tiempo para la prevención, enseñe, explique y aconseje. Todo lo que le digo nos lo han enseñado pero el trabajo diario (la productividad que le dicen) ha impuesto cánones protervos a nuestra noble tarea.
Cuando explique a la gente común deshágase de palabras técnicas, asuma que no las conocen siempre y exprésese en el lenguaje coloquial más llano posible.
Estimado colega, decida cuanto antes ESTUDIAR UNA RESIDENCIA. Creo que esto es muy importante. Sin embargo le diré que, sea cual sea su calificación académica, no será tan importante para usted diagnosticar por ejemplo el síndrome de Fitz-Hugh-Curtis como no olvidarse de diagnosticar en el día a día la Tuberculosis, Hipertensión, Diabetes, Asma, Neumonía, Gastritis, Enfermedades reumáticas, Micosis, Salmonelosis, Brucelosis, ICTUS, Embarazo, Enfermedad pélvica inflamatoria, las ITS, Infecciones respiratorias, Infecciones Urinarias. Y no olvide detectar las depresiones, podrá salvar alguna vida más.
MANEJE UN GRUPO DE MEDICAMENTOS (no tan amplio) y conózcalos bastante bien. Además prepárese a soportar la tortura de la gente que considera que usted está en la obligación de conocer todos los medicamentos, absolutamente todos. Un absurdo.
Y SI NO SABE ALGO RECONÓZCALO pues ese será su baño de humildad. Somos humanos y necesitamos de esa higiene del alma.
Cuando recién empiece a ejercer su profesión DEFINA QUE ES TRIUNFAR para usted de aquí a 10, 20 años. Eso lo guiará.
Antes de terminar, colega, TRATE SIEMPRE DE ENSEÑAR comparta lo que aprendió (que a su vez se lo enseñaron). Haga el milagro (y paradoja) aún no bien comprendido de que LOS CONOCIMIENTOS MÉDICOS SE MULTIPLICAN (que es cuando se enseñan a otros) CADA VEZ QUE SE DIVIDEN (que es cuando se reparten).
Y finalmente, agradezca a Dios que nos da a los médicos cotidianamente la brillante oportunidad de hacer algo por nuestros semejantes.
Colega, apenas tengo 27 años de ejercicio de la medicina y disculpe si me he permitido esta licencia con el mayor de los respetos para que usted aquilate, ésta, mi humilde experiencia.
Su familia hoy está feliz y siempre querrá estar feliz por su actuación, no se defraude a sí mismo ni menos a las personas que lo aman.
Espero enterarme dentro de poco, que usted es el triunfador que quiso ser.
Mis felicitaciones más sinceras, joven colega.
alfredo enrique guerrón ojeda.