VIDEOS KARAOKE PARA QUE LOS AFICIONADOS DEL MUNDO DE ESTE BELLO ARTE PRACTIQUEN HASTA LA MAESTRÍA Y COMO EJEMPLOS, CANCIONES CANTADAS POR EL BLOGGER.
sábado, 7 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
RECUERDOS DE SULLANA 014 - MI AMIGO JORGE DEVOTO TINEDO
Jorge también es uno de mis grandes amigos. Estudiamos juntos desde primero de primaria hasta quinto de secundaria. Siempre supe que vivió en la Calle Dos, cerca del Estadio de Sullana. Su padre creo que era administrador de un molino y su señora madre ( una gran dama ) era trabajadora administrativa del Hospital de Sullana. Tenía varios hermanos : Paco, Martha, Irene y María ( yo sabía que le decían Marucha ). Jorge fue un excelente alumno, de élite. Con nosotros quedó demostrado que la Caligrafía Palmer conlleva a que los alumnos que practican la misma caligrafía, terminen casi todos con la misma letra. En clase habíamos 4 alumnos que teníamos letra parecida, Jorge, Carlos Pulache, Fernando Leyva y este escriba. Pero la letra de Jorge y la mía eran el colmo. Eran INDISTINGUIBLES, incluso para un ojo entrenado como el propio escribidor. Y hay una anécdota al respecto. En tercero de media, un gran profesor nos enseñó Anatomía, el Hermano marista Gino. En los exámenes escritos Jorge y yo siempre sacábamos 20. Gino encontró un examen con nota 20, buena letra y no tenía nombre. Me llamó y me preguntó si era mío. Me acerqué, analicé el examen y le dije:" no hermano, es de Devoto". Gino, a continuación, llamó a Jorge Devoto y le preguntó si el examen era de él y Devoto le respondió : "no hermano, es de Guerrón". Gino montó en cólera ( a propósito cólera debía cobrar como prostituta, es un recurso muy manido, montarla ) y nos llamó a los dos : "¿ Cómo es posible que no reconozcan su propia letra ?". Y ambos nos decíamos que la letra era del otro. Hasta que me entró la duda y me acerqué a 5 centímetros y confesé que era mía. Gino me pegó un cocacho delante de todos los compañeros de aula que festejaron a carcajadas sin saber incluso el porqué. Pero les diré que la confusión para mí era totalmente comprensible porque las letras de Jorge y la mía no eran IGUALITAS, eran INDISTINGUIBLES. Conservé por muchos años el tipo de letra y me dicen que soy uno de los pocos médicos al que se le puede entender la letra. Y, bueno, en los últimos años ya escribo como quiero. Con Jorge fuimos muy amigos. Hubo una época en la que viví en la Urbanización de los trabajadores del Banco de la Nación en la Avenida José de Lama, Jorge vivía cerca de allí en la casa de su abuela ( él la acompañaba ) y así hacíamos tareas juntos y conversábamos muchos temas personales. Una vez se molestó conmigo de una manera absurda, él sabe porqué . Fue una reacción de él totalmente desproporcionada frente a un hecho nada grave. Al cabo de un año me habló y seguimos la amistad como siempre. Sé que es Ingeniero Industrial y eso me causó mucha alegría por él y por su familia. Sé que tiene una hija. Supe que su padre murió de un infarto. Hace muchos años acudí al Concejo de Sullana para realizar una gestión sobre el fallecimiento de mi madre y su hermana me ayudó al respecto. Jorge Devoto era un buen futbolista. Él recordará que juntos hicimos reemplazos críticos, una modalidad de Curso premilitar en la época del Gobierno militar en el Perú. He ido pocas veces a su casa en la secundaria y fui bien recibido. Espero que le siga yendo cada vez mejor a Jorge y que encuentre en su camino la paz y la felicidad. Se lo merece.
( alfredo guerrón ).
RECUERDOS DE SULLANA 013
**Cuando estaba en primaria en el colegio "Santa Rosa" de los hermanos maristas, me trasladaba en la movilidad del colegio, tanto de ida como de vuelta. Esta movilidad era un ómnibus de color plomo muy largo ( los sullaneros decimos larguisisisisí...simo). Ya en la secundaria decidimos con mamá que yo podía ir tranquilamente a pie y además se ahorraba el monto de la movilidad para otras necesidades más urgentes. Claramente recuerdo al chofer y al Secretario del Colegio que iba cuidando a todos los niños. Me he olvidado el nombre del chofer pero si recuerdo que el secretario se apellidaba Celi. Debo decir en su honor que el chofer era muy cuidadoso para manejar y ninguna vez tuvimos un percance que lamentar. Y el secretario siempre cuidaba la disciplina en el ómnibus de la mejor manera, era enérgico pero sin exagerar. Bien por los dos.
**Recuerdo que en la Plaza de Armas de mi ciudad natal habían unos frondosos árboles de tamarindo y, mis amigos y yo con piedritas tratábamos de derribar algunas vainas para, a continuación, dar rienda suelta a uno de los placeres carnales más exóticos que sólo los habitantes del trópico pueden comprender, chupar la fruta del tamarindo que con su sabor agridulce provocaba muecas, rictus y placer. Y la adicción se manifestaba cuando, de tanto comer tamarindo, el paladar se inflamaba y se cuarteaba. Después pasaban hasta tres días para recuperar el paladar, mientras tanto se sufría para comer. Pero bien valía el sacrificio.
**Recuerdo el aroma del guayabo, la exquisitez incomparable de su fruta y las peripecias para conseguirla. La parte de atrás de la casa de mi querida abuelina materna Pepita, colindaba en ángulo recto con la parte de atrás de la casa de la familia Colmenares. Desde allí se divisaba un hermoso guayabo de unos 7 metros de altura con sus tentadoras guayabas amarillas. Nosotros con mis primos trepábamos la pared y con un palo de carrizo con un aditamento de alambre en la punta sustraíamos las guayabas y nos dábamos un atracón. Mi consejo a los lectores es que no deberían morirse sin antes comerse una guayaba. Es una obligación moral. No exagero.
**En otra oportunidad les voy a contar acerca de la primera y única huelga escolar que se desarrolló en mi colegio. Voy a ordenar mis recuerdos para relatarles esta historia que es muy amena.
**También estoy programando hablar de las movilizaciones que se hicieron en Sullana contra SINAMOS el organismo del gobierno militar. Y la toma del colegio Salaverry por sus alumnos con el loco Cruz como principal cabecilla, en la azotea hizo patrullar marcialmente a sus compañeros con fusiles de madera pero con una seriedad que provocaba la falta de respeto de los voyeuristas que estaban apostados abajo y que le decían, Loco baja que tu papá ya está viniendo para sacarte la m...
**Y el recuerdo más conmovedor sucedió una noche de 1973. Yo acababa de ver la serie de Ironside que trataba de un detective discapacitado, y me fui a dormir . Eran las once de la noche y si no recuerdo mal a eso de las 12 y 30 de la noche me despertaron con un, "Alfredito despiértate, Terremoto". Era una palabra que solo había escuchado en las clases de geografia. Salí somnoliento y asustado, y por causa del sismo habían cortado el fluido eléctrico y la ciudad estaba a oscuras. Escuchábamos comentarios del tamaño de, "Guerrón ya nos llama Dios", y oraciones para la gente sin fe de la categoría de, "Aplaca Señor tu ira", que he considerado lo más estúpido sobre la tierra. ( ¿ Es que Dios es un energúmeno, es que a veces no controla su comportamiento y se le sale el indio ? ) Nos pusimos en la puerta de la casa de la calle Lima 584 y veíamos que la gente gritaba y corría a su casa. Yo recuerdo que en la pared del colegio Inmaculada Concepción que estaba al frente de mi casa empezó a aparecerse una grieta que avanzaba de abajo hacia arriba con rectas caprichosas que semejaban zig zags. Nuestra casa era de quincha y en los siguientes días fue declarada inhabitable por Defensa Civil. Es así que nos fuimos a vivir a casa de mi tia Melita por un año. Después nos mudaríamos a la casa de la calle Grau 1033, que fue mi última morada en Sullana. Hablando del terremoto les contaré que casi todo el perímetro de mi colegio se cayó y como el terremoto creo que fue en Diciembre, el año escolar terminó abruptamente.
**Recuerdo que en la Plaza de Armas de mi ciudad natal habían unos frondosos árboles de tamarindo y, mis amigos y yo con piedritas tratábamos de derribar algunas vainas para, a continuación, dar rienda suelta a uno de los placeres carnales más exóticos que sólo los habitantes del trópico pueden comprender, chupar la fruta del tamarindo que con su sabor agridulce provocaba muecas, rictus y placer. Y la adicción se manifestaba cuando, de tanto comer tamarindo, el paladar se inflamaba y se cuarteaba. Después pasaban hasta tres días para recuperar el paladar, mientras tanto se sufría para comer. Pero bien valía el sacrificio.
**Recuerdo el aroma del guayabo, la exquisitez incomparable de su fruta y las peripecias para conseguirla. La parte de atrás de la casa de mi querida abuelina materna Pepita, colindaba en ángulo recto con la parte de atrás de la casa de la familia Colmenares. Desde allí se divisaba un hermoso guayabo de unos 7 metros de altura con sus tentadoras guayabas amarillas. Nosotros con mis primos trepábamos la pared y con un palo de carrizo con un aditamento de alambre en la punta sustraíamos las guayabas y nos dábamos un atracón. Mi consejo a los lectores es que no deberían morirse sin antes comerse una guayaba. Es una obligación moral. No exagero.
**En otra oportunidad les voy a contar acerca de la primera y única huelga escolar que se desarrolló en mi colegio. Voy a ordenar mis recuerdos para relatarles esta historia que es muy amena.
**También estoy programando hablar de las movilizaciones que se hicieron en Sullana contra SINAMOS el organismo del gobierno militar. Y la toma del colegio Salaverry por sus alumnos con el loco Cruz como principal cabecilla, en la azotea hizo patrullar marcialmente a sus compañeros con fusiles de madera pero con una seriedad que provocaba la falta de respeto de los voyeuristas que estaban apostados abajo y que le decían, Loco baja que tu papá ya está viniendo para sacarte la m...
**Y el recuerdo más conmovedor sucedió una noche de 1973. Yo acababa de ver la serie de Ironside que trataba de un detective discapacitado, y me fui a dormir . Eran las once de la noche y si no recuerdo mal a eso de las 12 y 30 de la noche me despertaron con un, "Alfredito despiértate, Terremoto". Era una palabra que solo había escuchado en las clases de geografia. Salí somnoliento y asustado, y por causa del sismo habían cortado el fluido eléctrico y la ciudad estaba a oscuras. Escuchábamos comentarios del tamaño de, "Guerrón ya nos llama Dios", y oraciones para la gente sin fe de la categoría de, "Aplaca Señor tu ira", que he considerado lo más estúpido sobre la tierra. ( ¿ Es que Dios es un energúmeno, es que a veces no controla su comportamiento y se le sale el indio ? ) Nos pusimos en la puerta de la casa de la calle Lima 584 y veíamos que la gente gritaba y corría a su casa. Yo recuerdo que en la pared del colegio Inmaculada Concepción que estaba al frente de mi casa empezó a aparecerse una grieta que avanzaba de abajo hacia arriba con rectas caprichosas que semejaban zig zags. Nuestra casa era de quincha y en los siguientes días fue declarada inhabitable por Defensa Civil. Es así que nos fuimos a vivir a casa de mi tia Melita por un año. Después nos mudaríamos a la casa de la calle Grau 1033, que fue mi última morada en Sullana. Hablando del terremoto les contaré que casi todo el perímetro de mi colegio se cayó y como el terremoto creo que fue en Diciembre, el año escolar terminó abruptamente.
Con mis amigos tratamos de ir a ayudar a Querecotillo, un distrito a 20 minutos en auto desde Sullana, del cual se tenían las peores noticias, pero no pudimos llegar, la pista estaba tremendamente deteriorada con unas grietas insondables. El centro de Sullana había quedado muy dañado y recuerdo que el local de una zapatería (que vendía zapatos, porque hay otras donde arreglan calzado que también acostumbran llamar zapatería) se derrumbó y habían saqueado la mercadería.
(alfredo guerrón).
(alfredo guerrón).
RECUERDOS DE SULLANA 012
Ahora deseo escribir de todo un poco.
En Sullana siempre hubo una buena afición al ajedrez. Creo que el nivel de nuestros ajedrecistas mejoró cuando llegaron los yugoslavos de la empresa Energoproject. Estos yugoslavos la mayoría ingenieros y técnicos se encargaron de construir la represa de Poechos que fue diseñada para contener 1 millón de metros cúbicos en su mayor capacidad (la más grande del país). La presencia de esta represa fue un gran apoyo al agro de la región pero también es la responsable de que el clima de Sullana se haya vuelto de ceja de selva, cálido y húmedo. Para su inauguración llegó el Presidente del Perú (de facto) General Juan Velasco Alvarado. Desfilamos casi todos los colegios de Sullana y nos tocó presenciar la primera abertura de las válvulas de las compuertas para que pase el agua. Fue espectacular. Dicho sea de paso les recordaré algunos colegios de Sullana: El colegio nacional "8 de diciembre" (creo que era mixto); el colegio nacional de mujeres "Las Capullanas" que después pasó a ser regentado por monjas, quedaba en la avenida José de Lama, al costado de la Urbanización de los Empleados del Banco de la Nación; la Gran Unidad Escolar "Carlos Augusto Salaverry" que quedaba en la calle seis; el colegio particular mixto "San Juan" que quedaba en la esquina de la José de Lama con la Tarapacá; el colegio "José Cardó" en la Av.José de Lama; el colegio particular mixto "Enrique López Álbujar" que quedaba en la calle Leoncio Prado; el colegio particular de mujeres "Santa Úrsula" que quedaba en la Panamericana Norte, regentado por las Hermanas Carmelitas de la Caridad (allí estudiaron mi hermana y mis primas); el colegio "San Pedro Chanel" y mi alma máter, el colegio particular de varones "Santa Rosa" regentado por los hermanos maristas. También había un colegio que se le conocía como "El camote morado". Además del Jardín de la Infancia, en la 5ta. cuadra de la calle Lima y del Colegio "Niño Jesús de Praga" en la 8va. cuadra de la calle Grau. Entre otros.
Volviendo a los trebejos, les contaré que hubo actividad ajedrecística en el Club de Tiro que estuvo en la calle San Martín ( en el segundo piso) y luego se trasladó a la calle Córdova y en un Club que estaba en la Calle Grau. Recuerdo como buenos ajedrecistas a Calúa Sosa (famoso a nivel nacional), a Jorge devoto, a un tal Navarro, a Ballesteros entre otros. Como ya he contado en otro artículo, Felipe Cortez fue creador de una escuela de ajedrecistas en la calle Ugarte, donde destacaron los Cruz, los Otoya y Lánder Alemán.
Sullana tenía una Feria de Reyes muy famosa en la región. Y uno de sus atractivos era el Festival Internacional de la Canción. Recuerdo que una vez ganó un cantante Marcelo de Argentina con la canción "Dicen que dicen" que recuerdo más o menos así.
"La gente dice que ella es linda / y también dice que él la adora / jamás se ha visto algo más tierno / murmuran todas la señoras / dicen que dicen / dicen que dicen.
La gente dice que él es bueno / y también dice que él la adora / jamás se ha visto algo más bello / murmuran todas las vecinas / dicen que dicen / dicen que dicen .
Los han visto besarse en la boca / los han visto reir sin temor / y al mirarlos de lejos se nota / la alegría y la fe de su amor.
Ellos caminan de la mano / buscando sombra en las esquinas / jamás se ha visto algo más lindo / murmuran todas las vecinas / dicen que dicen / dicen que dicen.
A los que dicen que ella es linda y a los que dicen que él es bueno / yo siento desilusionarlos / al confesar que ella es mi esposa y él es su amante / él es su amante.
Los han visto besarse en la boca / los han visto reir sin temor..."
En una oportunidad José Escajadillo, un talentoso compositor peruano presentó 3 temas en el festival con un seudónimo. Y ganó los dos primeros puestos en el género de baladas y el primer puesto en el género criollo.
La balada ganadora era "Quédate", que decía más o menos así :
"Quédate, yo sé que todavía nos amamos / quédate y hagamos realidad lo que soñamos / quédate, espera, no podría vivir si te perdiera / quédate, con el amanecer vuelve la vida / y volverá el amor que me tenías / ganaremos al tiempo la partida".
Yo estuve entre los espectadores y participé de estos triunfos. Yo ví cantar a Verónica, ya fallecida, quien ganó el Festival una vez con el vals de Polo Campos "De puerta en puerta". ("Lejos de tu amor soy un mendigo / que perdió contigo su riqueza / buscando un cariño / voy de puerta en puerta sin hallar consuelo a mi tristeza").
Yo ví tocar a Freddy Roland y a su orquesta, a Rully Rendo (era la época de los álbumes de Rully:"El toque de Rully" "De toque a toque" con alusiones al toque de queda que también le tocó vivir a nuestra generación) , a Claudio Fabbri, al maestro Víctor Cuadros, al maestro Manolo Avalos. Y entre las cantantes criollas ví a Lucía de la Cruz, extraordinaria.
Y yo ví cantar y ganar a una voz prodigiosa :Homero. Muchos años después se iría a México donde tuvo una exitosa carrera y hoy creo que ha retornado a Perú.
En esos tiempos el festival de la canción se desarrollaba en un estrado ubicado frente a la tribuna principal del Estadio Municipal de Sullana. Había en las tribunas un grupo juvenil de jóvenes sullaneros que se hacían llamar "Los Chichan Boys", muy alegres y bullangueros (creo que esa palabra es un regionalismo).
Se habrán dado cuenta que me gusta mucho la música.
Ahora les contaré que en mi colegio siempre fui miembro del coro desde primaria. Hubo hermanos maristas que nos enseñaron algunos rudimentos de impostación vocal. Y poco a poco aprendí también con los amigos algo más del canto. Disculpen la falta de modestia, en primaria gané un concurso de canto con la canción "Debes Comprenderme" de Iphoo. Y en la Secundaria nuevamente gané con la canción "Cosas de la Vida" de Roberto Carlos. Le gané a un compañero de colegio Torres Gallo poseedor de una voz muy aguda. Sinceramente él debió ganar, cantaba canciones de Nino Bravo, pero me tocó ganar. Y por eso tuve el derecho a participar en el festival interescolar de la canción. Eso fue apoteósico. Mi amigo Ricardo Benites me dió prestada una camisa que después me regaló ( de color anaranjado con estampado de líneas doradas, realmente una camisa muy bonita). Y mi gran amigo y su hermano Francisco me arengaban y me decían que iba a parecer un artista. Y yo que les agradecía y me asustaba del rumbo que iban tomando los acontecimientos. El festival se realizó en el estadio municipal de Sullana y gracias a Dios tuve a mi favor la barra de mi colegio y la del Santa Ursula. Fue espectacular enfrentarse a un público de unas 400 a 500 personas. Éramos nosotros contra los colegios nacionales. Debo confesar que quedé sexto con total justicia y ganó Luis León Mendoza, un gran cantante, y un showman. Creo que ganó con una canción de Homero. Y bueno Luis León ganó esa vez y además precisamente con él se fue además el trofeo (suena muy material escribirlo así) que hubiera querido para mí : una chica de la cual estaba enamorado yo, le aceptó a él justo por esos días.
Después Luis León participó en el concurso del programa "Trampolín a la Fama" de Augusto Ferrando y ganó la gran final. Realmente era un súper artista.
Les diré que participar, me otorgó un cuarto de hora de fama, que por tímido no supe aprovechar. Por lo menos dos jovencitas en una fiesta con luces sicodélicas al bailar una balada me dijeron " cántame una canción al oído" pero yo quedé mudo, petrificado, nunca hubiera esperado eso. Luego le conté a mi amigo Ricardo y me dijo sonriendo " cholo vamos a darte unas clases mínimas para aprovechar la fama". Pero yo no estaba interesado en esas marquesinas.
Yo me vine a Lima, alguna vez fui miembro fugaz de la Tuna Universitaria y después descubrí el karaoke. Allí aprendí a cantar mucho mejor. Una vez hace 12 años fuimos a la tienda Hiraoka de Perú a comprar una PC para mi hijo menor y mi esposa se enteró de un concurso de karaoke para aficionados que organizaba la tienda. Éste ya había comenzado, la primera eliminatoria era precisamente ese sábado que estábamos comprando, fuimos a ver el concurso y el nivel estaba de aceptable para abajo. Ella se inscribió y me animó a inscribirme. Yo le avisé a mi sobrina Kathy, hija de mi hermana para que se inscriba por cuanto conozco que canta bastante bien. Participamos, mi esposa, mi sobrina y yo y clasificamos los tres para la segunda etapa. Yo canté "Burbujas de Amor" de Juan Luis Guerra y mi sobrina cantó "Moscas en la Casa" de Shakira. Mi esposa clasificó con la canción "Costumbres" de Rocío Dúrcal. En la siguiente etapa canté "Amnesia" de José José y pude clasificar a la final, mi sobrina también clasificó. Les diré que la canción "Amnesia" de José José es una de las que mejor interpreto y yo noté al cantarla que el jurado no quería eliminarme y eso que en ese grupo eliminatorio habían buenazos. En la final canté "Me basta" de José José" y finalmente quedé nuevamente sexto de 10. Los tres primeros lugares correspondieron a 3 extraordinarios cantantes y completamente amateurs como nosotros.
Y saben, hasta ahora canto, y no he dejado de hacerlo. Cantar, para mí, ha significado: alegrar el espíritu; descansar plácidamente; soñar por un momento que soy un artista; rendir, cada vez, homenaje a la autora de mis días; la ocasión de entrenar para cantar mejor; la posibilidad de agradecer a mis maestros y de agradecer a Dios.
RECUERDOS DE SULLANA 011 - LOS REEMPLAZOS CRÍTICOS DE 1975
Nuestra promoción escolar tuvo la peculiaridad de vivir un clima belicista en el país, un Gobierno Militar, fricciones con los países fronterizos y adquisiciones de armamento ruso para tener poder de disuasión. En anteriores años se había abolido el curso escolar de Premilitar y se había instaurado el curso de "Reemplazos Críticos", un servicio militar no acuartelado. Se llevaba opcionalmente en quinto de secundaria pero te exoneraba del llamado a filas para el Servicio Militar normal y te permitía sacar la libreta militar automáticamente.
Pues les diré que yo pude haberme exonerado, yo soy asmático y fácilmente un certificado médico me hubiera exceptuado. Pero lo tomé como un reto personal. Un "yo sí puedo".
Este curso lo llevábamos todos los sábados del año. Debíamos estar en el cuartel a las 5 de la mañana en punto, es decir salir de casa a las 4 y 15. En primer lugar aprendimos disciplina, puntualidad.
Nos enseñaron teoría, adiestramiento físico ( que le llamaban "orden cerrado"). La orden del oficial se repetía una y mil veces hasta que todo el grupo funcionara como una unidad. Así nos enseñaron respeto y nos enseñaron la importancia de trabajar en equipo.
Había oficiales de sacarse el sombrero, el teniente Rodríguez, por ejemplo y un mayor del que he olvidado el nombre. Con ellos conversábamos de otros temas y se les notaba versados. No eran unos simples cachacos.
El recuerdo inolvidable se lo lleva un suboficial de apellido Olarte, para nosotros tristemente célebre. Una vez teníamos clase con él y nos dijo. A ver, ustedes, los estudiantes de quinto de secundaria, los sabios, la flor y nata de la intelectualidad de Sullana; Qué es un Soldado?. Yo comencé a pensar en mi respuesta como todos. Olarte, entonces, le preguntó a un alumno del Salaverry (una Gran Unidad Escolar muy famosa en Sullana que lleva el nombre de nuestro más insigne poeta). Y el alumno le dijo, algo así, Soldado viene de la voz griega Soldare que significa unión homogénea, por lo tanto soldado es el individuo en el que se acrisolan las virtudes como un todo (una respuesta magistral). Olarte dijo (para nuestra desilusión) no, mucho palabreo, mucho palabreo. A ver otro y alguien le contestó, Soldado es la persona que defiende un ideal. No, dijo Olarte, aquí hay demasiados poetas. Entonces sin la más mínima vergüenza Olarte dijo: escuchen y grábenselo, Soldado es la persona que viste un uniforme. Nos miramos quisimos reírnos, o tal vez llorar, algunos tuvieron escaramuzas de arcadas eméticas, y en ese instante nuestras almas le pedimos encarecidamente a Dios que por misericordia lo recoja. Y quedó grabada su respuesta como la más estúpida que habíamos escuchado en mucho tiempo. El nivel de Olarte debía buscarse como quien explora un pozo petrolero, bien al fondo del subsuelo. Pobre Olarte.
Este curso lo llevábamos todos los sábados del año. Debíamos estar en el cuartel a las 5 de la mañana en punto, es decir salir de casa a las 4 y 15. En primer lugar aprendimos disciplina, puntualidad.
Nos enseñaron teoría, adiestramiento físico ( que le llamaban "orden cerrado"). La orden del oficial se repetía una y mil veces hasta que todo el grupo funcionara como una unidad. Así nos enseñaron respeto y nos enseñaron la importancia de trabajar en equipo.
Había oficiales de sacarse el sombrero, el teniente Rodríguez, por ejemplo y un mayor del que he olvidado el nombre. Con ellos conversábamos de otros temas y se les notaba versados. No eran unos simples cachacos.
El recuerdo inolvidable se lo lleva un suboficial de apellido Olarte, para nosotros tristemente célebre. Una vez teníamos clase con él y nos dijo. A ver, ustedes, los estudiantes de quinto de secundaria, los sabios, la flor y nata de la intelectualidad de Sullana; Qué es un Soldado?. Yo comencé a pensar en mi respuesta como todos. Olarte, entonces, le preguntó a un alumno del Salaverry (una Gran Unidad Escolar muy famosa en Sullana que lleva el nombre de nuestro más insigne poeta). Y el alumno le dijo, algo así, Soldado viene de la voz griega Soldare que significa unión homogénea, por lo tanto soldado es el individuo en el que se acrisolan las virtudes como un todo (una respuesta magistral). Olarte dijo (para nuestra desilusión) no, mucho palabreo, mucho palabreo. A ver otro y alguien le contestó, Soldado es la persona que defiende un ideal. No, dijo Olarte, aquí hay demasiados poetas. Entonces sin la más mínima vergüenza Olarte dijo: escuchen y grábenselo, Soldado es la persona que viste un uniforme. Nos miramos quisimos reírnos, o tal vez llorar, algunos tuvieron escaramuzas de arcadas eméticas, y en ese instante nuestras almas le pedimos encarecidamente a Dios que por misericordia lo recoja. Y quedó grabada su respuesta como la más estúpida que habíamos escuchado en mucho tiempo. El nivel de Olarte debía buscarse como quien explora un pozo petrolero, bien al fondo del subsuelo. Pobre Olarte.
En el curso de marras nos enseñaron a manejar armas. Yo fuí adiestrado en lanzacohetes instalaza RPG (una especie de bazuca ligera) arma capaz de perforar acero, derribar una pared. Disparaba granadas perforantes.
A todos nos enseñaron en una Marcha de Campaña a disparar ametralladora M50 antiaérea. Caminamos de ida 25 kilómetros en dirección a la represa de Poechos.Instalamos nuestro campamento con carpas. Nos llevaron a la cima de un pequeño cerro en el que estaba instalado un "nido" de ametralladoras, y como a 2 a 3 kilómetros habían otros cerros donde se habían dibujado aviones y tanques y debíamos atinarles. Las ametralladoras hacían una bulla infernal, se les servía con una faja de balas muy grandes, que salían disparadas a una velocidad de 30 balas por segundo. Y cada cierto período salía una bala trazadora al rojo vivo que aún de día se podía ver y te indicaba la exactitud del disparo.
También hicimos un simulacro de ataque de infantería, con soldados a pie, gritando desaforadamente y con bayoneta calada para el combate cuerpo a cuerpo. El oficial derribó un árbol viejo con un tronco de 60 centímetros de diámetro a punta de balazos con la M50, para demostrarnos la potencia del arma.
Aprendimos que la logística es vital cuando las tropas marchan. Mientras nos desplazábamos, nos seguían camiones con agua y comida. Nos servían de desayuno salchichas de ballena, y de almuerzo y cena unos buenos trozos de carne de ballena con frijoles enlatados, en charolas de aluminio y luego las "lavábamos" con la arena blanca del cauce de una quebrada (había que ahorrar agua. El ahorro fue otra enseñanza).
De noche hacíamos guardia (otra enseñanza, la responsabilidad) y el Oficial pasaba revista a los que estábamos de guardia con el santo y seña, una especie de passvoice. Todas estas acciones las tomábamos con la mayor seriedad. Y el regreso fue una prueba de fuego, caminando otros 25 kilómetros con un morral a la espalda con casi 25 kilos encima, con los pies ampollados por los borceguíes que no eran cómodos pero que defendían a nuestros pies de las espinas y de los bichos. Bajo el sol abrasador y con el oficial como ejemplo caminando con nosotros. De vez en cuando aparecía el comandante y preguntaba si estábamos cansados y debíamos responderle (por supuesto, era una cuestión de honor) que no. El nos tentaba y decía si alguien está cansado, no se haga problemas, arrodíllese, pida perdón y lo subo al jeep. Nadie lo hizo, pero para desgracia de nuestro colegio, justo un hijo de un alto oficial, compañero que estudiaba con nosotros, se rindió y lo vimos pasar en el jeep. Una afrenta, a los del "Santa Rosa" (mi colegio) se nos caía la cara por la humillación, mentábamos la madre, como era posible que a nuestro colegio de curas lo desprestigiara así nuestro compañero, luego de haber demostrado a los estudiantes de todos los colegios nacionales (que eran la mayoría en los Reemplazos Críticos) que teníamos una gran moral. Al final entramos a Sullana triunfantes, con barba rala, sudorosos, cansados pero satisfechos y todavía tuvimos estado físico para trotar y ensayar cánticos castrenses.
Era la época en que casi todos los alfereces del ejército llegaban a Sullana y se casaban con las chicas más guapas. Los oficiales del ejército eran en Sullana la nueva aristocracia. Averigüen, en los 70 y 80 la mayoría de chicas se casaron con oficiales. Esto lo sufrimos todos los muchachos de 15 años de ese entonces porque nuestra única oportunidad de conseguir enamorada era con chicas de 12 0 13 años. Las de 14 para arriba ya eran persuadidas por las mamás muy sutilmente para que se casen con un milico. Hoy día las madres tienen otra mentalidad pero en esos tiempos, a la mayoría de madres de Sullana no les interesaba que sus hijas estudiaran una carrera universitaria, no, lo urgente era que se casaran con un oficial, porque así su hija tendría el futuro asegurado, el marido ganaba bien y quien sabe, su yerno podía llegar a ser Presidente de la República y su hija, nada menos, que la Primera Dama de la Nación.
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